martes, 5 de agosto de 2008

Reforma universitaria y revolución - Che Guevara

17 de octubre de 1959

Estimados compañeros, buenas noches,

Tengo que pedir disculpas al calificado público asistente por la demora en la iniciación de este acto, que es culpa mía y del tiempo que ha estado muy mal en todo el camino, y hemos tenido que parar en Bayamo.

Es muy interesante para mí venir a hablar de uno de los problemas que ha tocado más de cerca a las juventudes estudiosas de todo el mundo; venir a hablar aquí, en una Universidad revolucionaria, y precisamente en una de las más revolucionarias ciudades de Cuba.

El tema es sumamente vasto; tanto es así que varios conferencistas han podido desarrollar diferentes facetas de él. En mi condición de luchador, me interesa analizar precisamente los deberes revolucionarios del estudiantado en relación con la Universidad. Y para eso tenemos que precisar bien qué es un estudiante, a qué clase social pertenece, y si tiene algo que lo defina como entidad o como núcleo, o si simplemente responde en sus reacciones, a las reacciones generales de las diferentes clases a que puede pertenecer. Y entonces nos encontramos con que el estudiante universitario es precisamente el reflejo de la Universidad que lo aloja, porque ya hay limitaciones que pueden ser de diferentes tipos, pero que finalmente son limitaciones económicas que hacen que el estudiantado pertenezca a una clase social donde sus problemas -no sus problemas económicos- no son tan grandes como en otras; pertenece por lo general a la clase media, no aquí en Oriente, en Santiago de Cuba, sino en todo Cuba, y podemos decir que en toda América. Hay naturalmente excepciones -todos las conocemos-; hay individuos de extraordinaria capacidad que pueden luchar contra un medio adverso con una tenacidad ejemplar y llegar a adquirir su título universitario. Pero en general, el estudiante universitario pertenece a la clase media y refleja los anhelos e intereses de esa clase; aunque muchas veces, precisamente en momentos como ahora, la llama vitalizadora de la revolución puede llevarlo a posiciones más extremas. Y eso es lo que tratamos de analizar en estos momentos: las tendencias generales de la Universidad respondiendo al núcleo social del cual sale, y sus deberes revolucionarios para con la comunidad entera.

Porque la Universidad es la gran responsable del triunfo o la derrota, en la parte técnica, de este gran experimento social y económico que se está llevando a cabo en Cuba. Hemos iniciado leyes que transforman profundamente el sistema social imperante: se han liquidado casi de un plumazo los latifundios, se ha cambiado el sistema tributario, se está por cambiar el sistema arancelario, se están creando incluso cooperativas de trabajo industriales; es decir, toda una serie de fenómenos nuevos, que traen aparejados instituciones nuevas, están floreciendo en Cuba. Y todo ese inmenso trabajo lo hemos iniciado solamente con buena voluntad, con el convencimiento de que estamos siguiendo un camino verdadero y justo, pero sin contar con los elementos técnicos necesarios para hacer las cosas perfectamente.

Y no contamos con ellos porque precisamente estamos innovando, y esta institución que es la Universidad estaba orientada a dar a la sociedad toda una serie de profesionales que encajaban dentro del gran cuadro de las necesidades del país en la época anterior. había necesidad de muchos abogados, de médicos; ingenieros civiles había menos, y otras carreras seguían así. Pero nos encontramos de pronto con que necesitamos maestros agrícolas, ingenieros agrónomos, ingenieros químicos, industriales; físicos, incluso matemáticos, y no hay. En algunos casos no existe siquiera la carrera; en otros, está ocupada por un pequeño número de estudiantes que han visto la necesidad de empezar a estudiar cosas nuevas, o simplemente han caído allí porque no había lugar en otra escuela, o porque querían estudiar y no había nada que les gustara exactamente. En fin, no hay una dirección estatal para llenar todos los claros que estamos viendo que existen en la tecnificación de nuestra Revolución.

Y eso nos lleva al centro preciso del problema universitario en cuanto puede tener de conflictivo, en cuanto pueden tener de agresivo, si ustedes quieren, los planteamientos que voy a hacer. Porque el único que puede, en este momento, precisar con alguna certeza cuál va a ser el número de estudiantes necesarios y cómo van a ser dirigidos esos estudiantes de las distintas carreras de la Universidad, es el Estado. Nadie más que él lo puede hacer; por cualquier organismo, por cualquier instituto que sea, pero tiene que ser un instituto que domine completamente todas las diferentes líneas de la producción y esté al tanto también de las proyecciones de la planificación del Gobierno Revolucionario.
Grandes materias que son la base del triunfo de países más avanzados, como las matemáticas superiores y la estadística, prácticamente no existen en Cuba. Para empezar a hacer estadísticas de lo que necesitamos, nos encontramos con que no tenemos estadísticos, con que hay que importarlos, o buscar algunas personas que han desarrollado su especialidad en otros lugares. este es el nudo central del problema; si el Estado es el único organismo o el único ente capaz de dictaminar con algún grado de certeza cuáles son las necesidades del país, evidentemente, el Estado tiene que tener participación en el gobierno de la Universidad. Hay quejas violentas contra ello; incluso se levantan entre las candidaturas estudiantiles en La Habana, casi como cuestión de principio, la intervención o la no intervención del Estado, la pérdida de la autonomía, como llaman los estudiantes. Pero hay que definir exactamente qué significa autonomía. Si autonomía significa solamente que haya que cumplir una serie de requisitos previos para que un hombre armado entre en el recinto universitario para cumplir cualquier función que la Ley le asigne, eso no tiene importancia; no es ese el centro del problema, y todo el mundo está de acuerdo en que esa clase de autonomía se mantenga. Pero si hoy significara autonomía que un gobierno universitario desligado de las grandes líneas del Gobierno Central -es decir: un pequeño Estado dentro del Estado- ha de tomar los presupuestos que el Gobierno le dé y ha de trabajar sobre ellos, ordenarlos y distribuirlos en la forma que mejor le parezca, nosotros consideramos que es una actitud falsa. Es una actitud falsa precisamente porque la Universidad se está desligando de la vida entera del país, porque se está enclaustrando y convirtiéndose en una especie de castillo de marfil alejado de las realizaciones prácticas de la Revolución. Y además porque van a seguir mandando a nuestra República una serie enorme de abogados que no se necesitan, de médicos que incluso no se necesitan en la cantidad en que en estos momentos están ingresando, o de toda una serie de profesiones, por lo menos cuyos programas deben ser revisados para adaptarlos.

Surge entonces, frente a esta encrucijada de dos caminos o siglos, el levantamiento de grupos más o menos importantes, de sectores estudiantiles que consideran como la peor palabra del mundo la intervención estatal o la pérdida de la autonomía. En ese momento, esos sectores estudiantiles, lo digo con responsabilidad y sin ánimo de herir a nadie, están cumpliendo quizá el deber de la clase a que pertenecen, pero están olvidando los deberes revolucionarios, están olvidando los deberes contraídos en la lucha con la gran masa de obreros y campesinos que pusieron sus cuerpos, su sudor y su sangre al lado de los estudiantes en cada una de las batallas que se libraron en todos los frentes del país para llegar a esta gran solución que fue el primero de enero.

Y esta es una actitud sumamente peligrosa. No hoy, no hoy porque no se han definido todavía los campos, porque todavía hay mucha gente que aun herida en sus intereses económicos, cree que la Revolución ha sido un acierto, gente que tiene la virtud de ver mucho más lejos que donde alcanza su bolsillo y ve los intereses de la patria. Pero todo ese pequeño problema, que gira en torno a la palabra autonomía, tiene correlaciones e interrelaciones que van aún mucho más lejos que en nuestra Isla. Desde afuera se van tendiendo las grandes líneas estratégicas encargadas de aglutinar a todos los que sienten que han perdido algo con esta Revolución; no a los esbirros, no a los malversadores o a los miembros del anterior Gobierno, sino a los que quedándose al margen, o incluso apoyando en alguna forma este Gobierno, sienten que han quedado atrás o que han perdido algún bien económico. Toda esta gente está dispersa en distintas capas sociales, y puede manifestar su descontento con toda libertad en el momento que quiera; pero la tarea a que está encaminada en este momento la reacción nacional e internacional es aglutinar todas las fuerzas descontentas contra el Gobierno, y constituirlas en un conglomerado sólido para tener ese frente interno necesario a sus planes de invasión o depresión económica, o quién sabe cuál será.

Y la Universidad, dando batallas a veces feroces, luchando encarnizadamente en torno a la palabra autonomía, como naturalmente luchando encarnizadamente en torno a cuestiones de menor importancia como es la elección de los líderes estudiantiles, están creando precisamente el campo para que se siembre con toda fertilidad esa simiente que tanto anhelan sembrar los reaccionarios. Y este lugar, este lugar que ha sido en las luchas vanguardia del pueblo, puede convertirse en un factor de retroceso si no se incorpora a las grandes líneas del Gobierno Revolucionario.

Y lo que digo no es un análisis teórico de la cuestión ni una opinión festinada; es que esto es lo que ha pasado en la América entera, y los ejemplos podrían abundar considerablemente. Recuerdo en este momento el ejemplo patético de la Universidad de Guatemala que fue, como las Universidades cubanas, vanguardia del pueblo en la lucha popular contra los regímenes dictatoriales, y después, en el Gobierno de Arévalo primero, pero sobre todo en el Gobierno de Arbenz se fueron transformando en focos decididos de lucha contra el régimen democrático. Defendían precisamente lo mismo que ahora se está defendiendo: la autonomía universitaria, el derecho sagrado de un grupo de personas a decidir sobre asuntos fundamentales de la Nación, aun contra los intereses mismos de la Nación. Y en esa lucha ciega y estéril, la Universidad se fue transformando, de vanguardia de las fuerzas populares, en arma de lucha de la reacción guatemalteca. Fue necesaria la invasión de Castillo Armas, la quema en un acto público de un vandalismo medioeval de todos los libros que hablaran de temas que fueran mal vistos por el pequeño sátrapa guatemalteco, para que la Universidad reaccionara y volviera a tomar su lugar de lucha entre las fuerzas populares. Pero el camino perdido había sido extraordinariamente grande, y Guatemala hoy está, como ustedes lo saben, saliendo a medias de aquella situación caótica y buscando de nuevo, entre tropiezo y tropiezo, una vida institucional de acuerdo con las normas democráticas. Ese es un ejemplo palpitante, que todos ustedes recuerdan porque pertenece a la historia de estos días.

Pero es que podríamos ir mucho más lejos en el análisis de la gran conquista de la reforma universitaria del dieciocho que precisamente se gestó en mi país de origen y en la provincia a la cual pertenezco, que es Córdoba; y podríamos analizar la personalidad de la mayoría de aquellos combativos estudiantes que dieron la gran batalla por la autonomía universitaria frente a los gobiernos conservadores que en esa época gobernaban casi todos los países de América. Yo no quiero citar nombres para no provocar incluso polémicas internacionales; quisiera, que ustedes tomaran el libro de Gabriel del Maso, por ejemplo, donde estudia a fondo la reforma universitaria, buscarán en ese índice los nombres de todos aquellos grandes artífices de la reforma y buscarán hoy cuál es la actitud política, buscarán qué es lo que han sido en la vida pública de los países a que pertenecen, y se encontrarán con sorpresas extraordinarias, con las mismas sorpresas con que me encontré yo, cuando creyendo en la autonomía universitaria como factor esencial del adelanto de los pueblos, hice ese análisis que les aconsejo hacer a ustedes. Las figuras más negras de la reacción, las más hipócritas y peligrosas porque hablan un lenguaje democrático y practican sistemáticamente la traición, fueron las que apoyaron, y muchas veces las que aparecen como figuras propulsoras en sus países de aquella reforma universitaria. Y aquí entre nosotros, investiguen también al autor del libro porque también habrá sorpresas por allí.

Todo esto se lo decía para alentarlos precisamente sobre la actitud del estudiantado. Y más que en ningún lugar en Santiago, donde tantos estudiantes han dado su vida y tantos otros pertenecen a nuestro Ejército Rebelde. Nosotros, como tenemos un ejército que es popular y dignidad, a nadie le preguntamos cuál es su actitud política frente a determinados hechos concretos; cuál es su religión, su manera de pensar. Eso depende de la conciencia de cada individuo. Por eso no les puedo decir cuál será la actitud misma de los miembros del Ejército Rebelde. Espero que entiendan bien las líneas generales del problema y que sean consecuentes con las líneas de la Revolución. Tal vez sí, tal vez no.
Pero estas palabras no van dirigidas a ellos, una minoría, sino a la gran masa estudiantil, a todos los que componen este núcleo. Yo recuerdo que tuve una pequeña conversación con algunos de ustedes hace varios meses, y les recomendaba entrar en contacto con el pueblo, no llegar al pueblo como llega una dama aristocrática a dar una moneda, la moneda del saber o la moneda de una ayuda cualquiera, sino como miembro revolucionario de la gran legión que hoy gobierna a Cuba, a poner el hombro en las cosas prácticas del país, en las cosas que permitan incluso a cada profesional aumentar su caudal de conocimiento y unir, a todas las cosas interesantes que aprendieron en las aulas, las quizás mucho más interesantes que aprenden construyendo en los verdaderos campos de batalla de la gran lucha por la construcción del país.

Es evidente que uno de los grandes deberes de la Universidad es hacer sus prácticas profesionales en el seno del pueblo, y es evidente también que para hacer esas prácticas organizadamente en el seno del pueblo necesitan el concurso orientador y planificador de algún organismo estatal que esté directamente vinculado a ese pueblo, o incluso de mucho más de un organismo estatal, pues actualmente para hacer cualquier obra en cualquier lugar de la república, se ponen en contacto tres, cuatro o más organismos, y se está iniciando recién en el país la tarea de planificar el trabajo y de no dilapidar esfuerzos.

Pero centralizando el tema en el estudio, en el derecho a estudiar y en el derecho a elegir una carrera de acuerdo con una vocación, nos tropezamos siempre con el mismo problema: ¿Quién tiene derecho a limitar la vocación de un estudiante por una orden precisa estatal? ¿Quién tiene derecho a decir que solamente pueden salir 10 abogados por año y deben salir 100 químicos industriales? Eso es dictadura, y está bien: es dictadura. Pero ¿es la dictadura de las circunstancias la misma dictadura que existía antes en forma de examen de ingreso o en forma de matrículas, o en forma de exámenes que fueran eliminando los menos capaces? Es nada más que cambiar la orientación del estudio. El sistema en este caso permanece idéntico, porque lo que se hacía antes es tratar de dar los profesionales que iban a salir a la lucha por la vida en las diferentes ramas del saber. Hoy se cambian por cualquier método: examen de ingreso, o una calificación previa; en fin, el método es lo de menos. Y se trata de llevarlo hacia los caminos que la Revolución entiende que son necesarios para poder seguir adelante con nuestra tarea técnica. Y creo que eso no puede provocar reacciones. Y salta a la vista que la integración de la Universidad con el Gobierno Revolucionario no debe provocar reacciones.

No queremos aquí esconder las palabras y tratar de explicar que no, que eso no es pérdida de autonomía, que en realidad no es nada más que una integración más sólida, como la es. Pero esa integración más sólida significa pérdida de la autonomía, y esa pérdida de autonomía es necesaria a la Nación entera. Por tanto, tarde o temprano, si la Revolución continúa en sus líneas generales, encontrará las formas de lograr todos los profesionales que necesita. Si la Universidad se cierra en sus claustros y sigue en la tarea de lanzar abogados, o toda una serie de carreras que no son tan necesarias en este momento (no vayan a pensar que la he agarrado especialmente con los abogados); si sigue en esa tarea, pues tendrán que formar algún otro tipo de organismo técnico. Ya se está pensando en La Habana en hacer un Instituto Técnico de Cultura Superior que dé precisamente una serie de estas carreras, instituto que tendrá una organización diferente a la Universidad quizás, y que puede convertirse, si la incomprensión avanza, en un rival de la Universidad o la Universidad en una rival de esa nueva institución que se piensa crear en la lucha por monopolizar algo que no se puede monopolizar porque es patrimonio del pueblo entero, como es la cultura.

También esas cosas que se están creando en Cuba se han hecho en otros países del mundo, y sobre todo de América. También se han producido esas luchas entre los miembros de organismos, de escuelas técnicas o politécnicas de un grado de cultura por lo general menor y la Universidad. Lo que yo no sé si se ha dicho o si se ha precisado bien claro, es que esa lucha es el reflejo de la lucha entre una clases social que no quiere perder sus privilegios, y una nueva clase o conjunto de clases sociales que están tratando de adquirir sus derechos a la cultura. Y nosotros debemos decirlo para alertar a todos los estudiantes revolucionarios, y para hacerles ver que una lucha de esa clase es sencillamente la expresión de eso que hemos tratado de borrar en Cuba, que es la lucha de clases, y que quien se oponga a que un gran número de estudiantes de extracción humilde adquiera los beneficios de la cultura, está tratando de ejercer un monopolio de clases sobre la misma.

Ahora bien, cuando aquí se hablaba de reformas universitarias, y todo el mundo ha estado de acuerdo en que la reforma universitaria es algo importante y necesario para el país, lo primero que se ha hecho es, por parte de los estudiantes, tomar en cierta manera el control de las casas de estudio, imponer a los profesores una serie de medidas e intervenir en el gobierno de la Universidad en mayor o menos grado. ¿Es correcto? Esa es la expresión de un grupo que ha triunfado, ha triunfado y ha exigido sus derechos después del triunfo. Los profesores -algunos por su edad, otros por su mentalidad incluso- no participaron en la misma medida en la lucha, y los que lucharon y triunfaron adquirieron ese derecho. Pero yo me pregunto si el Gobierno Revolucionario no luchó y triunfó, y no luchó y triunfó con tanto o más encarnizamiento que cualquier sector aislado de la colectividad porque fue la expresión de la lucha toda del pueblo de Cuba por su liberación. Sin embargo, el Gobierno no ha intervenido en la Universidad, no ha exigido su parte en el festín, porque no considera que esa sea la manera más lógica y honorable de hacer las cosas. Llama simplemente a la realidad a los estudiantes; llama al raciocinio, que es tan importante en momentos revolucionarios, y a la discusión, de la cual surge necesariamente el raciocinio.

Ahora se están discutiendo programas de reforma universitaria y enseguida se vuelve la vista hacia las reformas universitarias del año dieciocho, hacia todos los supersabios que traicionaron su ciencia y su pueblo después pero que en el momento en que lucharon por una cosa noble y necesaria como era la reforma universitaria en aquel momento, no conocían nada de nada, eran simples estudiantes que la hicieron porque era una necesidad. Teorizar, teorizaron después, y teorizaron cuando ya tenían un sentido malévolo de lo que habían hecho. ¿Por qué nosotros tenemos entonces que ir a buscar la reforma universitaria en lo que se ha hecho en otros lados? ¿Por qué no tomar aquello sino simplemente como información adicional a los grandes problemas nuestros, que son los que tenemos que contemplar por sobre todas las cosas, a los problemas que existen aquí, que son problemas de una revolución triunfante con una serie de gobiernos muy poderosos, hostiles que nos atacan, nos acosan económicamente y a veces también militarmente; que riegan de propaganda por todo el mundo una serie de patrañas sobre este Gobierno, de un Gobierno que ha hecho la reforma agraria en la misma manera que yo aconsejo hacer la reforma universitaria, mirando hacia adelante pero no hacia atrás, tomando como simples jalones lo que se había hecho en otras partes del mundo, pero analizando la situación de nuestro propio campesino; que ha hecho una reforma fiscal y una reforma arancelaria, y que está ahora en la gran tarea de la industrialización del país, de este país de donde hay que sacar entonces los materiales necesarios para hacer nuestra reforma; de un país donde se reúnen los obreros que no han logrado todas las reivindicaciones y que aspiraron y lógicamente aspiran, y resuelven, en asambleas multitudinarias y por unanimidad, dar una parte de su sueldo para construir económicamente al país; de un Gobierno Revolucionario que lleva como bandera de lucha a la Reforma Agraria, y que la ha impulsado de una punta a la otra de la Isla, y que constantemente sufre porque no tiene los técnicos necesarios para hacerla, y porque la buena voluntad y el trabajo no suple sino en parte esa deficiencia, y porque cada uno de nosotros debemos volver sobre nuestros pasos constantemente y aprender sobre el error cometido, que es aprender sobre el sacrificio de la Nación.

Y cuando tratamos de buscar a quien lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad; para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno Revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con que luchas intestinas y discusiones bizantinas están mermando la capacidad de estos centros de estudios para cumplir con su deber de la hora. Por eso es que aprovechamos este momento para decir nuestras verdades quizás agrias, quizás en algunas cosas injustas, muy molestas quizás para mucha gente, pero que transmite el pensamiento de un Gobierno Revolucionario honesto, que no trata de ocupar o de vencer una institución que no es su enemiga, sino que debe ser su aliada y su más íntima y eficaz colaboradora; y que busca precisamente a los estudiantes porque nunca un estudiante revolucionario puede ser, no enemigo, ni siquiera adversario del Gobierno que representamos; porque estamos tratando en cada momento de que la juventud estudiosa, aúne al saber que ha logrado en las aulas el entusiasmo creador del pueblo entero de la República y se incorpore al gran ejército de los que hacen, dejando de lado esta pequeña patrulla de los que solamente dicen.

Por todo eso he venido aquí, más que a dar una conferencia, a presentar algunos puntos polémicos, y a llamar, naturalmente, a la discusión, todo lo agria, todo lo violenta que se quiera, pero siempre saludable en un régimen democrático, a la explicación de cada uno de los hechos, al análisis de lo que está sucediendo en el país, y al análisis de lo que sucedió con los que mantuvieron las posiciones que hoy mantienen algunos núcleos estudiantiles.

Y para finalizar, un recuerdo a los estudiantes interesados en estos problemas de la reforma universitaria: investiguen la vida futura, futura pero ya pasada, desde el momento en que se inició la reforma del dieciocho hasta ahora; investiguen la vida de cada uno de aquellos artífices de la reforma. Les aseguro que es interesante. Nada más.

domingo, 3 de agosto de 2008

"Windows Vista ha ayudado a Linux"

Jon 'Maddog' Hall, presidente de Linux International

Vuelve usted a la Campus Party por segundo año consecutivo. ¿Cómo fue la experiencia anterior? ¿A qué se dedicará en esta ocasión?

La primera vez que alguien viene a Campus Party se ve sobrepasado por todo lo que pasa. No se parece a ningún otro evento al que haya asistido. Si, por una parte se parece a una LAN Party, con su acceso a Internet de alta velocidad. Pero también es una oportunidad para que la gente joven escuche a ponentes de interés e interactuar con ellos. El año pasado en la Campus sólo me mojé la punta de los pies, este año quiero una inmersión total, hacer un bautismo en este cultura. De acuerdo con ello, mi charla será un poco diferente a la de hace un año, y además presido un concurso de desarrollo de aplicaciones para un nuevo interfaz web y un teléfono.
Su apodo, Maddog (perro loco), ¿de dónde viene? ¿Qué le vuelve loco?

La gente que no piensa me vuelve loco, pero no quisiera dedicar mucho tiempo a responder esa pregunta, a la que puedes encontrar respuesta en la Red. Digamos sólo que tengo más control sobre mi temperamento a los 57 que el que tenía a los 27.
¿Qué es Linux Internacional y cuáles son sus principales objetivos para los próximos años?

Linux Internacional nace en 1994 con el objetivo de ser una organización de fabricantes. En los primeros años de Linux éramos un instrumento que ayudaba a comenzar a instituciones como el Grupo de Estándares Abiertos (ahora llamado Fundación Linux), el Instituto Profesional de Linux (que otorga certificados para ser administrador de sistemas) o el Linux Mark Institute (que protege la marca de Linux). También ayuda a las compañías a descubrir como hacer y ahorrar dinero con el software libre. Consideramos que ahora estos asuntos están bajo control y estamos centrando nuestra atención en hacer entender a la gente qué es el software libre y como se utiliza.
¿Cuándo empezó usted a utilizar software libre?

Comencé con Linux en 1994, cuando conoció a Linus Torvalds y vi el sistema por primera vez. En todo caso, empecé a utilizar software libre en 1969 cuando estudiaba en la universidad. Los programas de aquellos días eran muy caros, aunque también podías escribirlos tu mismo. Después, lo normal era regalarlo para que otra gente pudiera utilizarlo o mejorarlo. Había bibliotecas y tablones de anuncios llenos de software libre, aunque no lo llamábamos así, sino software.
Linux se ha hecho fuerte en los servidores de muchas empresas, pero sigue sin despegar del todo en los ordenadores personales. ¿Qué necesita para llegar a una audiencia más amplia?

Existe cierta inercia en el mundo que también ha afectado a Linux. Éste ha sido impulsado recientemente por la aparición de portátiles de bajo coste y basados en memorias sólidas, como el Asus Eee, con los que la gente se ha dado cuenta de que puede conseguir un paquete completo de programas y el sistema operativo por miles de dólares menos que si hubieran comprado productos Microsoft. Windows Vista también ha ayudado a Linux. Es tan malo, hay tantas cosas equivocadas en él, que cuando Microsoft le dice a la gente que tienen que migrar desde XP todos piensan que es hora de pasarse a Linux.
La incorporación de interfaces que simplifican el uso del Linux, la incorporación de sistema de ventanas y la ocultación del código, ¿puede matar su esencia? ¿Puede la simplificación hacer que se parezca más a Windows, que herede sus problemas?

No, la mayor parte de las buenas aplicaciones para Linux tienen dos capas. Por una parte un interfaz gráfico y por otro un interfaz basado en línea de comandos. Esto permite a la gente controlar sus aplicaciones, no sólo mediante el ratón y las ventanas, sino también a través de código y línea de comando. Cuanto más se implica la gente en Linux más reconoce los beneficios de esta estructura y tienden a escribir sus programas de esta manera.
Software libre contra software propietario, ¿por qué recomendaría a la gente utilizar el primero de ellos?

Es una cuestión de control. Con el software libre puedes controlar todo lo que pasa, puedes aplicar los parches que necesites o realizar las mejoras que precisen los programas. Y si no tienes las habilidades o el conocimiento necesario para hacerlo, puedes contratar a alguien para realizar ese trabajo. También puedes adoptar las decisión empresarial de esperar a que alguien realice las mejoras, o de utilizar el software tal y como está. Pero estas son tus decisiones, y no las de una gran empresa. Lo opuesto a la libertad del software es la esclavitud de los programas, y nadie quiere ser un esclavo de su software.
¿Se puede hacer dinero con el software libre?

Si, de manera muy parecida a como se gana dinero con el software propietario. Vendiendo el código en un formato listo para utilizar, enseñando a la gente a utilizarlo, integrando el software en los entornos que la gente ya utiliza, ensamblando sistemas e integrando los programas para que la gente pueda usarlos... Pero también hay un par de cosas que puedes hacer con el software libre que no puedes hacer con el propietario, como realizar modificaciones para que cumpla con las expectativas del usuario, arreglar problemas que impiden al cliente avanzar, o mejorar el software para que sea más rápido o fácil de utilizar.
En la lucha por la seguridad, gobiernos y empresas pueden acabar restringiendo libertades y derechos básicos. En internet, ¿vamos hacia el modelo Gran Hermano, o permanecerá la red como una estructura abierta y libre?

No creo que se pueda legislar la moralidad con tecnología. La moralidad solo puede ser aceptada, y la gente castigada por ella, cuando son pillados rompiendo leyes conocidas y aceptadas. Descargar y utilizar copias de contenidos y software sin licencia está mal. Va contra los deseos del creador del material y viola su derecho a decidir qué pasa con su propiedad intelectual. Por otra parte, los fabricantes han adoptado medidas draconianas para fortalecer sus "derechos". Por ejemplo, no puedo reproducir un DVD comprado en Reino Unido (región 2) en Estados Unidos (región 1), y a menudo no puedo encontrar el mismo DVD en EE UU. A lo mejor, según la industria de la música y el cine vayan adoptando otros modelos de negocio, cobrando cada vez menos por ver una película por internet, estas medidas vayan desapareciendo, pero no tengo muchas esperanzas. Lo que espero es que los políticos empiecen a entender que estas leyes de propiedad intelectual no siempre defienden bien los derechos, y cuando a quien se supone que deben defender se den cuenta de ello, los políticos que las han estado defendiendo serán los primeros en ser retirados del poder.
Symbian, iPhone, Android, Windows Mobile... Todos los sistemas operativos para móvil luchan por convertirse en la próxima plataforma sobre la que todos desarrollan. ¿Alguno tendrá más posibilidades por ser más abierto?

Lo primero sería definir qué es 'abierto'. ¿Puedes elegir el sistema que desees para hablar (GSM o VoIP)? ¿En cada uno de ellos puedes escoger la operadora que quieras, o está el sistema bloqueado? ¿Si viajas, puedes utilizar tarjetas SIM locales en cada país que visitas, o estás obligado a usar tu tarjeta original con elevados costes por roaming? ¿Puedes usar las aplicaciones que deseas, instalarlas fácilmente, cambiarlas para que satisfagan tus necesidades? ¿Puedes elegir el sistema operativo de tu teléfono? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, entonces eres un esclavo de tu teléfono, y tu terminal no es enteramente libre. La medida final de la apertura (y es aquí donde todas las compañías fallan), es que como cliente puedas cambiar para decidir sobre las funcionalidades futuras de tu teléfono. Y esto puede negársete si cualquiera de las respuestas a las preguntas anteriores es sí.
Está usted muy implicado en el proyecto Openmoko, ¿podría explicarnos en qué consiste y por qué es diferentes a otras iniciativas para móviles?

Es distinto, no sólo porque todo el software ha sido desarrollado con métodos abiertos, tampoco porque todo el código del software esté disponible, sino porque además todos los componentes de hardware se han creado documentando el proceso, de forma que cualquiera puede modificar, mejorar, o crear su propio dispositivo y cambiar el sistema operativo. Actualmente hay tres paquetes diferentes de software para Openmoko, con el cuarto (Android) en desarrollo. Esperamos que otros fabricantes creen teléfonos abiertos en los que se use Openmoko.

http://www.20minutos.es/noticia/403145/0/jon/maddog/windows/

jueves, 24 de julio de 2008

Chiapas - Pedro Guerra

… y miren lo que son las cosas
Porque para que nos vieran
Nos tapamos el rostro
Para que nos nombraran
Nos negamos el nombre
Apostamos el presente
Para tener futuro
Y para vivir
Morimos…

¡Es el petróleo, estúpido!


Noam Chomsky


La negociación en marcha entre el Ministerio del Petróleo iraquí y cuatro compañías petroleras genera interrogantes sobre la naturaleza de la invasión y ocupación de Irak que deberían traducirse en otras tantas preguntas dirigidas a los candidatos presidenciales y en cuestiones seriamente discutidas en los Estados Unidos, y por supuesto, en el Irak ocupado, en donde parece que la población debería tener algún que otro papel en la configuración del futuro de su país.
Las negociaciones en curso de Exxon Mobile, Shell, Total y BP —los socios originales hace décadas de la Iraq Petroleum Company, ahora unidos por Chevron y otras compañías menores— son para renovar la concesión petrolera que perdieron por la nacionalización en la época en que los productores de petróleo trataron de hacerse con el control de sus propios recursos. Los contratos no firmados, aparentemente escritos por las empresas petroleras con la ayuda de funcionarios de EEUU, prevalecieron sobre las ofertas de más de otras 40 compañías, entre las que se incluían las de China, India y Rusia.
"Existe la sospecha en el mundo árabe, y entre sectores del pueblo estadounidense, de que EEUU fue a la guerra contra Irak para extraer el petróleo que pretenden asegurar con estos contratos", declaró Andrew E. Kramer a The New York Times.
La referencia de Kramer a la "sospecha" es un eufemismo. Incluso es muy probable que la ocupación militar sea la que ha tomado la iniciativa de restaurar la odiada Iraq Petroleum Company, la cual, como Seamos Milne escribió en el London Guardian, fue impuesta bajo la ocupación británica para "comerse la riqueza iraquí en un famoso acuerdo de explotación".
Informes posteriores hablan de retrasos en la puja. Buena parte de esto sucede en secreto, y no sería sorprendente que vieran la luz nuevos escándalos.
La exigencia podría ser mucho más vehemente. En Irak se hallan las que tal vez sean las segundas reservas de petróleo en el mundo, y su extracción es muy barata: nada de permafrost [capa subterránea de hielo; T.], nada de arenas betuminosas, nada de perforaciones marítimas abisales. Para los estrategas de EEUU, es primordial que Irak permanezca bajo su control toral, como un estado cliente sumiso que alojará también más bases militares de EEUU, justo en el corazón del lugar del mundo con mayores reservas energéticas.
Que no eran otros los motivos de la invasión, estaba claro incluso a pesar de los sucesivos pretextos: las armas de destrucción masiva, los lazos de Sadam con Al Qaeda, o la defensa de la democracia y la guerra contra el terrorismo, el cual, como se preveía, aumentó tras la invasión.
El pasado noviembre, las designios que los guiaban se hicieron explícitos, al firmar el presidente Bush y el primer ministro iraquí, Nouri Al Maliki, una "declaración de principios" que pasaba por encima del Congreso estadounidense y del parlamento iraquí, así como de las poblaciones de ambos países.
La declaración deja abierta la posibilidad de presencia militar norteamericana en Irak indefinidamente, presencia que, con toda probabilidad, incluye el enorme número de bases aéreas que ahora están construyéndose por todo el país, así como la "embajada" en Bagdad, una verdadera ciudad dentro de la ciudad, una embajada única en el mundo. Nada de eso se construye ahora para ser abandonado en el futuro.
Contiene también en la declaración una descarada afirmación sobre la explotación de recursos de Irak. Dice que la economía de Irak –es decir, sus recursos petroleros— debe abrirse más a la inversión extranjera, "especialmente a las inversiones estadounidenses". Esto está cerca de un pronunciamiento, según el cual, por lo mismo que os invadimos, podemos controlar vuestro país y tener acceso privilegiado a vuestros recursos. La gravedad y el alcance de este compromiso fueron subrayados el pasado enero, cuando el Presidente Bush hizo pública una "declaración firmada" en donde manifestaba su voluntad de rechazar cualquier toda iniciativa legislativa del Congreso que pusiera cortapisas a la financiación "para establecer instalaciones militares o bases con el propósito de ejercer el estacionamiento permanente de las fuerzas armadas estadounidenses en Irak" o "para ejercer el control estadounidense de los recursos petrolíferos de Irak".
El prolijo recurso a "declaraciones firmadas" tendentes a ampliar el poder del Ejecutivo es otra de las innovaciones de Bush, y ha sido condenada por la Asociación de Abogados de Estados Unidos como "contraria al imperio de la ley y a la tradicional división constitucional de poderes". En vano.
No sorprende que la declaración suscitara inmediatamente objeciones en Irak. Entre ellas, las de los sindicatos iraquíes, que sobreviven como pueden bajo las severas leyes antisindicales aprobadas bajo Saddam y mantenidas en todo su vigor por la ocupación.
La propaganda de Washington acusa a Irán de dominar el Irak. Los problemas de EEUU en Irak son culpa de Irán. La Secretaria de Estado Condoleezza Rice ve una solución simple: las "fuerzas extranjeras" y las "armas extranjeras" deben ser retiradas de Irak; las de Irán, claro, no las nuestras.
El pulso con el programa nuclear de Irán aumenta las tensiones. La política hacia Irán del "régimen del cambio" de la administración Bush viene con presagios de amenazas de fuerza (aquí Bush se halla acompañado por los dos candidatos a la presidencia de EEUU). Esa política incluye también actos de terrorismo en territorio iraní — de nuevo legítimos, según los gobernantes del mundo—. Una mayoría del pueblo de EEUU está a favor de la diplomacia y se opone al uso de la fuerza. Mas la opinión pública es irrelevante para estos políticos, y no solamente en este caso.
Resulta irónico que Irak se esté convirtiendo en un consorcio irano-estadounidense. El gobierno de Maliki representa al sector de la sociedad iraquí que más apoyos tiene de Irán. El llamado ejército iraquí —en realidad, una milicia más— está ampliamente sustentado en la brigada de Badr, que fue preparada en Irán y luchó en el bando iraní durante la guerra de Irak e Irán. Según Nair Rosen, uno de los más perspicaces e informados corresponsales de la región, el objetivo principal de las operaciones militares conjuntas EEUU-Maliki es Moqtada al-Sadr, quien tampoco gusta a Irán: es independiente y tiene apoyo popular, y por consiguiente, peligroso.
Irán "apoyó claramente al Primer Ministro Maliki y al gobierno iraquí contra lo que ellos denominaban 'grupos ilegales armados' (de las milicias de Mahdi Moqtada) en el reciente conflicto de Basora", escribe Rotsen, "lo que no es sorprendente, dado que su principal representante en Irak, el Concilio islámico supremo de Irak, domina el estado iraquí y es el principal partidario de Maliki".
"No hay un representante de la guerra en Irak", concluye Rosen, "porque EEUU e Irán comparten el mismo representante".
Teherán está presumiblemente complacido al ver que EEUU instituyó y mantiene a un gobierno en Irak receptivo a su influencia. Para el pueblo iraquí, sin embargo, este gobierno continúa siendo un desastre, muy próximo a lo peor por venir.
En Asuntos Exteriores, Seven Simon señala que la estrategia contrainsurgente actual de EEUU está "alimentando a las tres fuerzas que tradicionalmente han amenazado la estabilidad del Oriente Medio: el tribalismo, los señores de la guerra y el sectarismo". El resultado podría ser "un estado fuerte y centralizado gobernado por una junta militar parecida" al régimen de Saddam.
Si Washington consigue sus objetivos, entonces sus acciones están justificadas. Las reacciones son harto diferentes cuando Vladimir Putin tiene éxito en la pacificación de Chechenia, en un grado muy superior a todo lo conseguido por el general David Petraeus en Irak. Pero aquello son ELLOS, y esto es EEUU. Los criterios son completamente diferentes.
En EEUU los demócratas se han visto reducidos al silencio por el aparente éxito del aumento del número de soldados desplegados en Irak. Su silencio refleja que las críticas contra la guerra no son una cuestión de principios. Según esta manera de ver el mundo, si se están logrando tus objetivos, la guerra y la ocupación están justificadas. Los idílicos negocios petrolíferos van en el lote.
De hecho, toda la invasión es un crimen de guerra; y en verdad, el crimen internacional supremo, que difiere de otros crímenes de guerra en que provoca todo el mal que sigue, según los términos de la sentencia de Nuremberg. Este es uno de los temas que no pueden debatirse ni en la campaña electoral ni en ninguna parte. ¿Por qué estamos en Irak? ¿Cuánto debemos a los iraquíes por destruir su país? La mayoría del pueblo estadounidense está a favor de la retirada de EEUU de Irak. ¿Se escucharán su voz?


domingo, 20 de julio de 2008

Ofensa en adiós a las víctimas de La Cantuta


Más de una hora se tuvo que esperar para enterrar los restos de los asesinados por el Grupo Colina. Ministra de Justicia pidió disculpas por impasse.

La mañana de ayer, Gisela Ortiz, la voz de los deudos de la matanza de La Cantuta, llegó serena y tranquila a la iglesia La Recoleta. Saludó amenamente a los familiares que esperaban la hora de la partida final al cementerio El Ángel. Había llegado el día de sepultar los restos de las víctimas del Grupo Colina asesinados el 18 de julio de 1992. Gisela esperaba un día duro, pero no contaba que iba a encontrarse con un escollo del Ministerio de Justicia en pleno cementerio, al cual lo calificó como una “afrenta oficial” contra sus seres queridos.


En la iglesia La Recoleta, antes de que los restos fueran llevados al cementerio, la tristeza no se movía del lugar. Raida Cóndor, madre de Armando Amaro Cóndor, rezaba; una jovencita deshojaba rosas y también oraba; un niño contaba los seis pequeños féretros y luego se persignaba. Los restos no alcanzaron para completar diez ataúdes. Meditación, rezos y peticiones primaban en la iglesia que se llenó rápidamente. A las 10:30 de la mañana los periodistas y los que no eran familiares tuvieron que dejar el lugar. Afuera, decenas de alumnos de San Marcos y La Cantuta preparaban sus banderas y sus voces para acompañar a los estudiantes caídos en la dictadura.


Fue curioso. No hubo ningún representante visible del gobierno. Sólo Jorge del Castillo envió un arreglo floral, pero a título personal. “Lo que pedimos es que este gobierno garantice que no ocurrirá un crimen similar al que se cometió contra nuestros familiares”, dijo Gisela. Llegaba más y más gente a la iglesia, y ella hacía las coordinaciones para que todo saliese bien y todo iba saliendo. En el cementerio fue la afrenta.


Antes de que subiesen los féretros a las carrozas, fueron paseados por el jirón Camaná, y las avenidas Uruguay y Garcilaso de la Vega. Voces y cantos, llenaban las calles; arengas de estudiantes y familiares. Desde los autos miradas sorprendidas saludaban el acto, habían aplausos, y gritos: “Fujimori debe pagar sus culpas”. Gisela siempre a la cabeza de la caravana, arengaba: “Cuando un estudiante muere, nunca muere”.


El 18 de julio de 1992, luego de matar a los estudiantes y al profesor, los asesinos del Grupo Colina los descuartizaron y quemaron, enterrándolos torpemente en la zona de tiro de Huachipa. Tiempo después, los desenterraron y volvieron a enterrar en un descampado de Cieneguilla. En abril de 1993, por órdenes de Hermoza Ríos, los asesinos los desenterraron de nuevo para desaparecerlos y no dejar huellas. Sin embargo, se olvidaron un cráneo, del hermano de Gisela Ortiz, el cual fue una huella importante para dar con los culpables del horrendo crimen de la dictadura.


En la puerta del cementerio, Gisela sigue serena. Camina firme, al lado de los féretros, pero tiene en la mano un paquetito de toallitas para secarse las lágrimas. Desde la Puerta Uno del cementerio, se tuvo que caminar como tres cuadras. Se pasaron, entre otros, los pabellones de San Eloy, San Afrodisio, San Enrique, San Euraclio. El mausoleo de La Cantuta, pagado por los familiares, queda frente al pabellón San Estanislao.


La afrenta

Cuando los féretros estaban listos para ser enterrados, Gisela Ortiz fue a hablar con los encargados de la Beneficencia Pública de Lima. Entonces, se dio cuenta que el Ministerio de Justicia no había hecho las gestiones para el entierro. “Nos parece una afrenta y una falta de respeto. A pesar de los mandatos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Ministerio no se dignó a hacer las gestiones para que nuestros seres queridos sean enterrados sin problemas”, denunció ante los medios. Pasó más de una hora antes de que, por fin, se iniciara el entierro. Una demora abusiva, por un descuido oficial. Aunque la ministra de Justicia, Rosario Fernández, ofreció disculpas.


Sin embargo, llegó el momento de la despedida final. Fue ahí que Gisela, tras mantenerse serena desde la mañana, lloró. La toallitas hicieron su trabajo. “Por nuestra memoria y nuestra lucha viven en nuestros corazones siempre”, dijo y lanzó una rosa blanca a la tumba.


Hay temas pendientes

“Recordamos los 16 años con esperanza y aliento, con algunos avances en acceso a la justicia con la condena a los miembros del Grupo Colina y a Julio Salazar Monroe, y en perspectiva con la de Fujimori, Montesinos y Pérez Documet. Con la entrega de los restos identificados hay un avance en las recomendaciones de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sin embargo, aún está pendiente hallar e identificar los cuerpos de otras víctimas, así como la entrega de una indemnización a sus familiares, tal como lo determina el fallo de la CIDH. Esperamos que en el resto de este año el Estado siga cumpliendo con las obligaciones de dicha resolución”, manifestó el director de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Francisco Soberón.


En el entierro, faltó un gesto decoroso del gobierno. La ausencia es una mala señal.

DETALLE
Gisela Ortiz: “Espero que sea la última vez que sepultemos los restos de nuestros seres queridos. Estamos tranquilos porque sabemos que la justicia viene llegando. Han sido enterrados y desenterrados tres veces por los asesinos, y luego dos veces por nosotros para buscar justicia”.

Las víctimas

Los estudiantes Luis Enrique Ortiz Perea, Armando Richard Amaro Cóndor, Bertila Lozano Torres, Dora Oyague Fierro, Robert Edgar Teodoro Espinoza, Heráclides Pablo Meza, Felipe Flores Chipana, Marcelino Rosales Cárdenas, Juan Gabriel Mariños Figueroa, y el profesor Hugo Muñoz.

domingo, 13 de julio de 2008

El paro en el Perú y en Lima

Si Lima hizo ganar las elecciones a García contra Humala, este 9 de julio, la misma ciudad capital fue otra vez el punto más débil del paro. Es verdad que la ciudad tenía un aspecto diferente, un aire de domingo en muchos sectores, pero salvo los movilizados a Dos de Mayo (muchos más que en otras ocasiones), y los que actuaron en los conos, los demás vieron de lejos la protesta. Si hay alguna duda sobre la fuerza movilizada, es la que plantea Lima.
Eso lo sabían los organizadores y es lo que en otras ocasiones ha llevado a denominar como “jornada de lucha”, para decir que mientras en los departamentos con mayor nivel organizativo se hacen paralizaciones, en la metrópoli se realiza lo que sea posible, en particular una marcha por las calles para difundir la plataforma. Pero esta vez se decidió un paro, que obligaba a ir más lejos, lo que se consiguió a medias.
¿Por qué Lima está a la derecha del resto del país? Para los conservadores, incluido García, es porque aquí están los modernos, los cosmopolitas, los educados. Si trajéramos a todos los serranos a Lima o la costa moderna, los globalizaríamos y se acabarían los conflictos, los humalas y los huamanes. Ese es pensamiento de ya saben quién, que serrano, sureño, selvático, son sinónimos de ignorantes.
Pero otra manera de ver el asunto es tener presente los siguientes datos: (a) Lima es el centro del poder, y aquí viven los ganadores del modelo y muchos que creen que todavía pueden serlo; (b) Lima es el principal consumidor de medios masivos de comunicación, casi sin alternativas (La Primera, es una excepción); (c) Lima es un océano de pequeña propiedad, autoempleo y recurseo, que obliga a las personas a estar pendientes del día a día. En esta ciudad, de ocho millones de habitantes, no hay plataformas comunes, puntos de encuentro, sentimientos de identidad.
Algo muy distinto a las provincias donde la gente tiene claro la lista de problemas que deben ser resueltos con la lucha de todos, donde uno se siente parte de una historia común y donde las organizaciones son visibles para la población. Ahí existen medios de expresión local: televisión, radio, periódicos, con perspectivas que no son equivalentes a la prensa limeña. El pequeño productor no se percibe tan sólo como en la capital, ni cree que por un día de no trabajo perderá su clientela.
¿Puede gobernarse el Perú sólo apoyado en Lima, que además ya no es la fortaleza de las elecciones del 2006, sino una base debilitada del sistema? Es esta pregunta la que tiene que responder el Gobierno. Tal vez eso hizo dudar a García el día del paro cuando reconoció el descontento. Pero al día siguiente estaba de nuevo insultando a todo el mundo.
Raúl Wiener

miércoles, 9 de julio de 2008

Filosofía castillista del paro

El paro debe ser pacífico, por eso sacamos a las Fuerzas Armadas a las calles el 9 de julio, e insistiremos tercamente en la ley que exime de responsabilidad a soldados y policías cuando producen muertos y heridos al usar sus armas de fuego, durante las manifestaciones públicas. O sea, pacífico pero con tanques en las calles.
Respetamos, claro, el derecho a la protesta. Por eso estamos dictando una disposición para que se pague una bonificación (15 soles, pero algo es algo) a los que rompan la huelga y además pondremos hombres armados en el transporte público. Ilegalizamos la medida y estamos estudiando qué sanciones pueden recaer en los huelguistas.
Los gremios pueden parar, no hay problema, pero eso no quita que el premier esté 24 horas al día, desde hace dos semanas, haciendo reuniones con gremios fantasmas para que no acaten el paro y lanzando ofrecimientos de arreglo, que antes no hacía, al que declare contra el paro.
Tenemos fundado temor que los vándalos se aprovechen de la situación para producir actos incontrolables y afectar la imagen del país, y en mérito a ello hemos decidido mantener la reunión de APEC en Cusco, el día del paro, para que los organizadores de la protesta se encarguen de la llegada, desplazamiento y tranquilidad con la que se desarrollarán las sesiones. Y ya se les ha advertido a los cusqueños que si hacen paro no habrá APEC en noviembre, y se prohibirá a los visitantes viajar a esa ciudad y conocer Machu Picchu.
Los paros no deben ser políticos, sino puramente laborales, o sea los que tienen objetivos políticos no deben participar de ellos, como ocurrió con el de 2004, en el que participó el APRA contra Toledo, y García marchó por Alfonso Ugarte repartiendo pataditas y preparando su candidatura para el 2006.
Al gobierno no le preocupa el paro, porque finalmente qué representatividad tiene la CGTP (si Aldo M ya descubrió que sus direcciones corresponden a chifas o fotocopiadoras), y no sé cuántos gremios han dicho que no acatan, y finalmente porque después del 9, lo que viene es el 10, según genialidad matemática de AGP, o sea no hay problema, pero todos los días García, Del Castillo, Rey, Aráoz, Garrido, Gonzales, Cabanillas y otros declaran sobre el paro que no importa, aumentan sus presiones, piden más titulares a sus amigos de los diarios, reúnen más tropa, buscan más rompehuelgas, etc.
En la coherencia, hermanos, qué le vamos a hacer.
Por: Raúl Wiener